La llegada de la Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad que ya está transformando la economía y las plantillas de las empresas. Pero, ¿cuál será el impacto real en el mercado laboral español durante la próxima década?
El primer gran estudio realizado en España sobre este campo, elaborado por Funcas, arroja luz sobre esta transición y anticipa un escenario de cambios profundos: la IA no solo creará nuevas oportunidades, sino que también destruirá puestos de trabajo tradicionales.
Un balance laboral en transformación
Según las estimaciones del informe, en un escenario moderado, la Inteligencia Artificial podría destruir entre 1,7 y 2,3 millones de empleos en los próximos diez años en España. Por otro lado, la tecnología generará hasta 1,6 millones de nuevos puestos de trabajo. Aunque el saldo neto resulta negativo (con una pérdida de unos 600.000 ocupados), los expertos señalan que no se trata de una «destrucción masiva», sino de una reestructuración significativa del mercado.
¿Quiénes son los perfiles más afectados?
A diferencia de crisis anteriores, donde los sectores industriales o de baja cualificación fueron los más golpeados, la revolución de la IA apunta directamente a los trabajadores de «cuello blanco». Las profesiones que experimentarán un mayor impacto son:
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Técnicos y profesionales científicos (con una estimación de 900.000 empleos afectados).
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Técnicos y profesionales de apoyo.
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Empleados administrativos y contables.
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Perfiles digitales y programadores: Paradójicamente, el sector tecnológico, que es el que más utiliza la IA (58,7% de las empresas), también será uno de los más expuestos a la automatización de tareas.
La otra cara de la moneda: Productividad y nuevos empleos
La economía española cuenta con un «colchón» frente a otros países de la OCDE: el elevado peso del sector servicios, turismo y hostelería, que presentan un menor riesgo de automatización a corto plazo.
Además, el informe de Funcas destaca un dato muy positivo: entre 2,8 y 3,5 millones de trabajadores se beneficiarán directamente de un aumento en su productividad al incorporar herramientas de IA en su día a día. A esto se suma la creación de empleos de «nuevo cuño», orientados al entrenamiento, testeo y mantenimiento de modelos de inteligencia artificial.
El reto de la adaptación
A pesar de los ajustes iniciales y los primeros ERE en el sector tecnológico, el 78% de las empresas sigue reportando dificultades para encontrar perfiles digitales cualificados. Esto demuestra que la clave no estará en competir contra la IA, sino en la capacidad de upskilling y reskilling de los profesionales para saber utilizar estas nuevas herramientas a su favor.