El impacto de la IA en el mercado laboral no se traduce, de momento, en grandes despidos. El cambio llega antes: en las vacantes que dejan de abrirse, las tareas que se automatizan y las oportunidades que se cierran para los profesionales más jóvenes.
Así lo revela el Barómetro, presentado por Nacho de Pinedo, cofundador de ISDI y director del Observatorio, durante el Digital Talent Summit celebrado en la sede de ISDI en Madrid.
El estudio dibuja una organización a dos velocidades: mientras el 77,8% declara un nivel medio, alto o muy alto de adopción de IA, el 79,2% reconoce una preparación desigual o insuficiente de sus profesionales.
El ‘junior squeeze’ empieza por contratar menos
El 39,6% anticipa una reducción neta del empleo en su sector el próximo año, aunque el ajuste llega antes por la vía de contratar menos (35,4%) que por despidos directos (17,1%).
La puerta de entrada al mercado laboral es la más afectada: el 51,7% prevé menos oportunidades para los perfiles junior y otro 31,4% anticipa cambios relevantes en sus tareas. Los puestos administrativos son los más expuestos a la IA, según el 50,7% de los encuestados.
El reto va más allá del empleo: si la IA asume las tareas con las que tradicionalmente se aprende un oficio, las empresas deberán encontrar nuevas formas de formar a sus futuros especialistas y directivos.
El ‘shadow AI’ avanza por delante de las empresas
La brecha también se nota en la gobernanza. El 87% cree que los profesionales usarían herramientas personales de IA si la empresa no ofrece una alternativa, pero solo el 29,5% cuenta con un marco formalizado y comunicado.
«El reto para las empresas ya no es decidir si adoptan la IA, porque en muchos casos ya se está utilizando. La cuestión es cómo gobernarla, cómo cambia la contratación y el aprendizaje de los profesionales y qué capacidades necesitamos desarrollar para que personas y tecnología trabajen juntas», señala Nacho de Pinedo.
Pensar con IA importará más que programarla
Solo el 20,8% considera a sus profesionales bastante o muy preparados para trabajar con IA, lo que obliga a pasar de cursos puntuales a modelos de aprendizaje continuo.
El pensamiento crítico y el criterio profesional (39,6%) encabezan las capacidades más valoradas, muy por delante de la programación (2,4%). El siguiente paso será organizativo: el 60,4% espera que la IA obligue a rediseñar las estructuras empresariales y el 61,4% anticipa agentes de IA integrados en los flujos de trabajo.
Pese a todo, el 69,1% sigue viendo la IA como una oportunidad. La diferencia estará entre quienes se limiten a incorporar herramientas y quienes acompañen su adopción con formación, gobernanza y nuevos modelos de trabajo.